Un bebé de tan solo un año murió el pasado mes de diciembre después de tragarse la pila de un juguete y que esta le dañara varios órganos, entre ellos el corazón, en el que le hizo un agujero. Así lo informa el medio Mirror, que agrega que sus padres piensan que la pila pertenecía a un peluche cantarín.
La pila en cuestión tenía forma de botón, pues era una batería alcalina LR44, y estaba dentro de un compartimento atornillado al peluche. Esta se le quedó atascada en la garganta y sus padres lo llevaron de inmediato al hospital más cercano a su residencia, en Motherwell (Escocia).
Allí le pusieron oxígeno y lo trasladaron a una unidad especializada del Hospital Universitario Queen Elizabeth de Glasgow. Fue en ese segundo centro sanitario cuando vieron que la sangre del niño se había vuelto ácida, no se coagulaba, y había quemado su corazón haciéndole un agujero del tamaño de una moneda.
Los padres, desolados, aceptaron que su hijo no iba a recuperarse y aceptaron que lo mejor que podían hacer era desconectarlo de la máquina que lo mantenía con vida.
Según Mirror, declararon que nadie los había advertido sobre las pilas de botón. “Ni siquiera sabía lo que eran, pero están en todo. Yo estaba más preocupada por la lejía, por que se cayera por las escaleras o se golpeara la cabeza”.
Apunta el medio mencionado que el peluche en cuestión está indicado para “promover la conciencia sensorial” de los niños. Pero en las advertencias del juguete, pone: “Este producto contiene una batería de botón o de celda de moneda. Una batería de botón o de celda de moneda ingerida puede causar quemaduras químicas internas en tan solo dos horas y provocar la muerte. Deseche las baterías usadas inmediatamente. Mantenga las baterías nuevas y usadas fuera del alcance de los niños. Si cree que las baterías pueden haberse tragado o colocado dentro de cualquier parte del cuerpo, busque atención médica de inmediato”.






